Atlas interactivo de biodiversidad insular
Esta provincia es el paraíso de la estratificación vegetal. Su mayor tesoro es la Laurisilva, un bosque húmedo de la Era Terciaria que sobrevive gracias a los vientos alisios y el "mar de nubes". El Parque Nacional de Garajonay (La Gomera) y el Bosque de los Tilos (La Palma) son catedrales vivientes de laureles, brezos gigantes y musgos que gotean agua perpetuamente. En El Hierro, el Árbol Garoé es leyenda viva de esta captación de agua horizontal.
En Tenerife, la corona forestal de pino canario rodea al gigante: el Teide. Por encima de los 2.000 metros, en Las Cañadas, las condiciones extremas han creado una flora exclusiva mundial. Destaca el espectacular Tajinaste Rojo, que levanta sus varas florales de tres metros hacia el cielo, y la delicada Violeta del Teide, que florece entre la piedra pómez a mayor altitud que ninguna otra planta en España, desafiando el hielo y el sol abrasador.
La fauna de las islas occidentales es un laboratorio de la evolución. En los bosques de laurisilva de La Gomera y Tenerife habitan dos fantasmas alados: las palomas Rabiche y Turqué, exclusivas de este ecosistema y claves para dispersar las semillas del bosque. En las alturas del pinar tinerfeño vive el bellísimo Pinzón Azul del Teide, un ave endémica cuyo macho luce un plumaje añil intenso inconfundible.
El Hierro protagoniza una de las historias de recuperación más increíbles: el Lagarto Gigante de El Hierro (*Gallotia simonyi*). Considerado extinto, fue redescubierto en los riscos de la Fuga de Gorreta y hoy se cría en cautividad para evitar su desaparición. En el mar, el canal entre Tenerife y La Gomera es el único lugar de la UE con una colonia residente estable de Calderones Tropicales (ballenas piloto), que conviven con tortugas bobas y delfines mulares en unas aguas de transparencia cristalina.