Atlas interactivo de biodiversidad provincial
La biodiversidad madrileña destaca por su marcada zonación altitudinal. En la Rampa de la Sierra y la cuenca sedimentaria domina el bosque mediterráneo; el mejor ejemplo es el Monte de El Pardo, considerado uno de los encinares adehesados mejor conservados de Europa.
Al ganar altura hacia la Sierra de Guadarrama, el paisaje cambia radicalmente. Aparecen los robledales y, sobre todo, los extensos bosques de pino silvestre (pino de Valsaín) que cubren las laderas. En las cumbres, el frío impone el dominio de los piornales serranos y pastizales de alta montaña.
Una joya botánica imprescindible es el Hayedo de Montejo, en la Sierra del Rincón, un bosque relicto de hayas declarado Patrimonio de la Humanidad por su rareza en esta latitud sur.
La biodiversidad animal de Madrid es sorprendente por su cercanía a la gran urbe. El Monte de El Pardo actúa como un verdadero "Arca de Noé", albergando densidades excepcionales de ciervos, gamos y jabalíes. Sin embargo, su mayor tesoro es alado: es uno de los refugios más importantes del mundo para el amenazado Águila Imperial Ibérica.
Hacia las cumbres de la Sierra de Guadarrama, especialmente en los riscos de La Pedriza, la protagonista absoluta es la Cabra Montés, fácil de observar saltando por el granito. Los cielos del Valle del Lozoya (Rascafría) protegen una inmensa colonia de Buitre Negro. Además, en los últimos años se ha confirmado la presencia estable del Lobo Ibérico en los pasos de montaña, recuperando su territorio ancestral.