Atlas interactivo de biodiversidad provincial
Cáceres es el paraíso de la dehesa. El paisaje dominante está compuesto por bosques aclarados de Encinas y Alcornoques, que se extienden por el Parque Nacional de Monfragüe. En las laderas más sombrías, este matorral se cierra formando una auténtica "selva mediterránea" de madroños, jaras y lentiscos, donde la humedad se conserva incluso en los veranos extremeños.
En el norte, la flora se vuelve más montañosa. El Valle del Jerte es famoso por sus miles de cerezos, pero la vegetación natural destaca por sus densos bosques de Roble Melojo (Rebollar), que en otoño tiñen de dorado las laderas de la Sierra de Gata y Las Hurdes. En las zonas fluviales, los bosques de ribera con alisos y fresnos protegen los cursos de agua cristalina.
Monfragüe es, posiblemente, el mejor lugar de Europa para la observación de rapaces. Aquí anida la mayor colonia mundial de Buitre Negro, junto al esquivo Águila Imperial Ibérica. En los roquedos del Salto del Gitano, el Buitre Leonado y la Cigüeña Negra comparten espacio, siendo esta última una de las joyas más raras de la avifauna ibérica.
En los ríos y embalses, la Nutria es frecuente, mientras que en las dehesas, el Ciervo y el Jabalí mantienen el equilibrio del ecosistema. Cáceres también es territorio de expansión para el Lince Ibérico, que ha vuelto a los montes de los Ibores y el Tajo Internacional. Por la noche, el Jineta y el Meloncillo recorren los senderos, completando un mosaico de fauna mediterránea inigualable.