NATURALEZA DE CÁCERES

Atlas interactivo de biodiversidad provincial

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La Selva Mediterránea y los Valles Verdes

Cáceres es un compendio botánico de primer orden. Su corazón verde es el Parque Nacional de Monfragüe, que conserva la mancha de monte mediterráneo más densa y mejor preservada del mundo. Aquí, las laderas se cubren de un manto impenetrable de jara, brezo, madroño y lentisco, bajo la sombra de encinas y alcornoques milenarios. Es el bosque ibérico original, tal y como era hace siglos.

Sin embargo, el norte de la provincia es otro mundo. En las comarcas de La Vera, el Valle del Jerte y Las Hurdes, la influencia atlántica de la Sierra de Gredos permite bosques caducifolios exuberantes. Destacan los inmensos robledales de roble melojo y los castañares. En primavera, el Valle del Jerte ofrece un espectáculo mundialmente famoso: más de un millón de cerezos florecen al unísono, tiñendo el valle de un blanco nieve que contrasta con el verde intenso de la montaña.

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La Meca Mundial de las Rapaces

No es una exageración: Monfragüe es, posiblemente, el mejor lugar del mundo para observar aves rapaces. El Salto del Gitano (Peña Falcón) es un "rascacielos" natural donde anidan cientos de parejas de Buitre Leonado. Pero la verdadera joya es el Buitre Negro, la mayor rapaz de Europa, que tiene aquí su mayor densidad mundial, nidificando sobre los árboles en lugar de en la roca.

Junto a ellos vuela el amenazado Águila Imperial Ibérica y la bellísima Cigüeña Negra, que encuentra en los roquedos y alcornoques la tranquilidad necesaria para criar. En los ríos cristalinos del norte, como en la Garganta de los Infiernos, la pureza del agua permite la vida de la Trucha común y el Desmán Ibérico. Y en otoño, la "berrea" del Ciervo resuena con fuerza en todo el parque, un espectáculo sonoro que estremece.

Monfragüe Buitre Negro